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SAL Palma de Mallorca
Seis maneras de estar en un grupo

Tu avatar es una puerta de entrada, no una etiqueta

El cuestionario os da a cada uno uno de estos seis. Existe para que la primera conversación de la noche tenga por dónde empezar, y para que en cada plan haya gente parecida a vosotros y gente que no se os parece en nada.

De dónde sale

Veinticinco preguntas y seis ejes

Tu avatar no lo eliges tú ni te toca por sorteo. Sale de las 25 preguntas del cuestionario SAL, que llevan unos seis minutos y solo preguntan por cómo te comportas con otras personas: si dices que sí antes de mirar el trayecto, si te das cuenta de quién se ha quedado callado, si prefieres saber el plan de antemano.

Esas respuestas te sitúan en seis ejes. Cada avatar es el campeón de uno de ellos, así que tu avatar es sencillamente el eje en el que más te sales de la media. El segundo más alto queda como avatar secundario, porque nadie es una cosa un martes y la misma un sábado.

Cada miembro del grupo lo hace por separado, cada cual a su ritmo. Hasta que no lo tenéis todos, el grupo no puede reservar.

EXP · Apertura a lo nuevo

SOC · Energía social

PRO · Profundidad

CUI · Cuidado del grupo

EST · Necesidad de terreno firme

HUM · Humor y ligereza

Para qué sirve de verdad

Dos cosas, y solo dos

La primera, romper el hielo. En un plan de SAL se juntan tres o cuatro grupos, y alguien tiene que decir la primera frase. Preguntarle a un desconocido por qué le ha salido La Brújula, o contarle que a ti te ha tocado La Chispa y que no lo tienes claro, es una entrada muchísimo mejor que el tiempo o que a qué se dedica cada uno. A los diez minutos nadie se acuerda de que los avatares existen, que es justo de lo que se trata.

La segunda, la mezcla. Cuando decidimos qué grupos comparten un plan, los avatares nos dejan ver de un vistazo si esa noche tiene contraste: alguien que abre la conversación, alguien que la lleva al fondo, alguien que se da cuenta de quién se ha quedado callado. Lo que queremos es que encontréis gente parecida a vosotros —fácil, cómoda, os reconocéis enseguida— y gente que no se os parece en nada, que suele ser la que acaba aportándoos algo que no esperabais.

Y ya está. Tu avatar no te clasifica, no te mete en una categoría que tratemos de otra manera, no aparece en ningún perfil público y no es un test psicológico. Es una herramienta de trabajo, y honesta sobre lo que es: una manera de intuir, antes de que empiece la noche, quién va a hacer que el grupo funcione.

Los seis

Seis maneras de estar en un grupo

El avatar no te define ni te clasifica. Sirve para dos cosas: que la primera conversación no empiece por el tiempo, y para que en cada plan haya gente parecida a vosotros y gente que no se os parece en nada.

01

La Vela

Dime dónde y ya veremos qué pasa.

Hay gente que necesita saberlo todo antes de salir de casa. Tú no. Te apuntas a la bodega que no conoces, al concierto del grupo que no has oído nunca y a la terraza que alguien acaba de descubrir. A estas alturas has aprendido que los planes que se salen del guion son justo los que se recuerdan, y esa disposición se contagia: los grupos en los que estás tú se atreven a más de lo que se habrían atrevido solos.

En un grupo SAL

  • Eres quien propone el plan que nadie había pensado.
  • Preguntas por la historia larga, no por el titular.
  • Te aburre soberanamente repetir la misma noche dos veces.

Su eje: Apertura a lo nuevo.

Tu punto ciego: A veces vas ya camino del siguiente descubrimiento antes de haber disfrutado del que tienes delante.

En un grupo funcionas muy bien con: La Brújula, El Jardín y El Puente.

02

La Brújula

Dime el plan y allí estaré.

Prefieres una noche bien pensada a una noche caótica, y cuando el marco está definido eres de los que más disfrutan. En el grupo de WhatsApp que lleva cuarenta mensajes sin decidir nada, tú eres quien escribe «el jueves a las ocho, ¿os va?» y desatasca la conversación. Llegas puntual, cumples lo que dices y la gente lo nota, aunque no lo diga.

En un grupo SAL

  • Propones la fecha cuando nadie se decide.
  • Llegas cuando dijiste que llegarías.
  • Valoras que las cosas se hagan como se acordaron.

Su eje: Necesidad de terreno firme.

Tu punto ciego: De vez en cuando conviene dejar que la noche decida por ti.

En un grupo funcionas muy bien con: La Vela, La Chispa y El Jardín.

03

El Faro

Que nadie se quede fuera de la conversación.

Percibes a quien lleva diez minutos callado, la broma que ha caído mal y el momento exacto en que hay que cambiar de tema. No lo haces por quedar bien: lo haces porque te importa de verdad cómo se sienta la gente que tienes alrededor. Los grupos en los que estás tú son grupos en los que todo el mundo habla, y eso es más raro y más valioso de lo que parece.

En un grupo SAL

  • Haces preguntas que incluyen a quien se estaba quedando fuera.
  • Reconduces cuando una conversación se tensa.
  • La gente te cuenta cosas que no pensaba contar.

Su eje: Cuidado del grupo.

Tu punto ciego: Cuidar tanto al grupo puede hacerte olvidar preguntarte qué te apetece a ti esa noche.

En un grupo funcionas muy bien con: La Chispa, El Jardín y La Vela.

04

El Jardín

Lo bueno tarda un poco en salir.

Puedes pasar dos horas con una sola persona y salir de allí sabiendo cosas que otros tardan un año en descubrir. Escuchas de verdad, preguntas lo que otros no se atreven a preguntar y no tienes ninguna prisa por llenar los silencios. Las conversaciones contigo no empiezan fuerte: empiezan despacio y acaban en sitios a los que casi nadie llega.

En un grupo SAL

  • Haces la pregunta que cambia el nivel de la conversación.
  • Te acuerdas de lo que te contaron hace tres semanas.
  • El silencio no te incomoda: lo usas.

Su eje: Profundidad.

Tu punto ciego: No todas las noches tienen que ser profundas. A veces reírse ya es suficiente.

En un grupo funcionas muy bien con: La Chispa, El Puente y La Vela.

05

La Chispa

Si nos reímos, la noche ya ha valido la pena.

Tienes el don de quitar hierro sin quitar verdad. Rompes el hielo en el minuto dos y el resto del grupo respira. Te aburre la solemnidad y detectas al instante cuándo un ambiente se ha puesto demasiado serio. No es que no te tomes las cosas en serio: es que has aprendido que la gente se abre antes cuando se está riendo.

En un grupo SAL

  • Rompes el primer silencio incómodo.
  • Consigues que gente muy distinta se relaje a la vez.
  • Sales con planes para la semana siguiente.

Su eje: Humor y ligereza.

Tu punto ciego: El humor también puede ser una puerta cerrada. A veces conviene dejar que alguien pase.

En un grupo funcionas muy bien con: El Jardín, La Brújula y El Faro.

06

El Puente

Espera, que os tengo que presentar.

Te mueves entre grupos con una facilidad que a otros les parece brujería. Te acuerdas de que aquella persona hace vela y de que esta otra siempre quiso aprender, y los pones a hablar. No coleccionas contactos: construyes puentes, y luego te apartas para que la gente cruce sola. Media Palma se conoce entre sí gracias a alguien como tú.

En un grupo SAL

  • Presentas a quien acaba de llegar y le das un tema para empezar.
  • Recuerdas quién hace qué y a quién le puede interesar.
  • Dos grupos que llegaron por separado acaban siendo uno.

Su eje: Energía social.

Tu punto ciego: De tanto conectar a los demás, a veces te quedas sin tu propia conversación.

En un grupo funcionas muy bien con: El Jardín, El Faro y La Brújula.

Ninguno de los seis es mejor que los demás y ninguno es un diagnóstico. En un grupo de 3 a 6 amigos suelen salir tres o cuatro avatares distintos, y eso es lo normal: lleváis años aguantándoos precisamente porque no sois todos iguales.

Si lees uno y piensas que no se parece nada a ti, haz el cuestionario y compruébalo. A casi todo el mundo le sorprende el que le toca, y discutirlo en el grupo de WhatsApp es media diversión.

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